América latina habla chino - Tomo I by Ping Hui Ho, Silvia Abollo

By Ping Hui Ho, Silvia Abollo

América Latina habla chinoes el primer libro del curso indicado para alumnos principiantes. Consta de una Introducción con textos explicativos sobre los dialectos chinos, los angeles fonética de l. a. lengua y l. a. strange escritura china.
Luego se divide en lecciones compuestas por diálogos, expresiones usuales, nociones de Gramática, ejercicios variados, y l. a. enseñanza de un cierto número de caracteres. Su ambientación neighborhood y los angeles temática centrada en situaciones de l. a. vida cotidiana (saludos, compras, comidas, etc.) junto con las ilustraciones, refuerzan el interés por el aprendizaje.
En las lecciones se incluyen también textos sobre diversas cuestiones de l. a. cultura china, y en specific l. a. exposición de una clasificación tradicional de los caracteres, que facilita y alienta el estudio de los angeles escritura.
El libro se complementa con un CD con grabaciones de l. a. sección de Fonética, los diálogos, vocabulario y expresiones contenidas en las lecciones.

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Esta función educativa de la poesía, y la importancia que los atenienses le otorgaban en este sentido, resulta bien clara del hecho que eran las instituciones democráticas las que otorgaban al poeta, después de un certamen o concurso, y si había vencido, un coro y los medios para poder representar la tragedia que había compuesto en una fiesta de toda la ciudad dedicada al dios Dioniso. Dicho en otras palabras, la ciudad reconocía la influencia de la poesía (música y palabras, acción en una fiesta religiosa) y, a la vez que la instauraba como espectáculo común, religioso, en el corazón de la ciudad, se reservaba el derecho de controlar qué tragedia quería cada año.

Nuestro ateniense, el ateniense del que hablábamos, había tenido, durante su período escolar, parte de la jornada dedicada a la gimnasia (no podemos establecer con relativa certeza ni cuánto tiempo ni en qué momento de la jornada: quizá también dependía de la época del año). Y había recibido una educación a través de la poesía y había aprendido a leer y a escribir tal como hemos quedado. Al llegar a joven, alcanzaba la autonomía que decía Jenofonte. Pero, decíamos, no había terminado su educación.

Niñeras, dice el pasaje del himno homérico a Deméter recién citado, las hay en las casas de los reyes —digamos de los nobles—. Y la tragedia habla de héroes, de nobles del pasado. Los griegos se representaban la época antigua, cuando no había propiamente maestros ni escuelas, como una etapa en la que las niñeras y preceptores o pedagogos se cuidaban de la educación en la casa nobiliaria: el pedagogo tenía a Fénix como modelo heroico. En la polis, poco a poco, al ir imponiéndose la institución del maestro, la realidad parece limitar el nombre de pedagogo para el esclavo que lleva al muchacho a la escuela o a casa del maestro.

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